No eres autodestructivo. Tu cerebro solo aprendió que merecer cosas buenas era peligroso.

Todo iba bien. Tenías el trabajo que querías. La relación que pediste. El proyecto por fin avanzando. Y entonces, sin que nadie te lo pidiera, sin ninguna razón lógica, algo en ti apretó el botón de autodestrucción. Llegaste tarde a la reunión importante. Dijiste lo que no debías en el momento menos indicado. Dejaste de … Leer más