El aumento del malestar emocional durante el ciclo menstrual

El aumento del malestar emocional durante el ciclo menstrual

Durante mucho tiempo, el malestar emocional asociado al ciclo menstrual ha sido minimizado, normalizado o silenciado. Expresiones como “son las hormonas” o “es normal que te pongas así” han servido para restarle importancia a una experiencia que para muchas mujeres impacta de forma profunda su bienestar.

Hablar de salud mental hoy implica reconocer que el cuerpo y la mente no funcionan por separado. El ciclo menstrual no solo atraviesa lo físico; también toca lo emocional, lo relacional y la forma en que una mujer se vincula consigo misma y con los demás.

Cuando el cuerpo cambia, la mente lo siente

A lo largo del mes, el cuerpo experimenta cambios que influyen en la energía, el sueño y la sensibilidad emocional. Sin embargo, lo que muchas mujeres notan es que, en ciertos momentos del ciclo, las emociones se intensifican. La tristeza aparece sin explicación clara, la irritabilidad aumenta y la tolerancia frente a lo cotidiano disminuye.

Esto no significa que algo esté mal. Significa que el cuerpo está atravesando un proceso que también tiene impacto en la forma de sentir. El problema no es sentir más, sino vivir en una sociedad que no deja espacio para hacerlo.

El ciclo no crea el malestar, lo revela

Muchas mujeres expresan que durante esos días “todo les afecta más” o que sienten que pierden el control emocional. Desde la salud mental, es importante comprender que el ciclo menstrual no genera el malestar desde cero, sino que suele hacer visible lo que ya estaba ahí.

El cansancio acumulado, las exigencias sostenidas, los límites no puestos y las emociones guardadas encuentran un momento para salir cuando el cuerpo baja el ritmo. Lo que durante el resto del mes se sostiene con esfuerzo, en esos días se hace más difícil de contener.

La autoexigencia también pasa factura

Vivimos bajo una presión constante por rendir, producir y estar emocionalmente estables todo el tiempo. El problema es que el cuerpo no responde a las mismas exigencias que la mente. Durante el ciclo menstrual, muchas mujeres sienten culpa por necesitar más descanso o por no poder funcionar al mismo nivel.

Esa culpa suele aumentar el malestar emocional. En lugar de escuchar lo que el cuerpo pide, se intenta forzar el rendimiento, generando más tensión, irritabilidad y agotamiento.

No es solo sensibilidad, es salud mental

Reducir estos cambios emocionales a “sensibilidad” es una forma de invalidar la experiencia. Cambios de humor intensos, ansiedad, llanto frecuente o pensamientos negativos repetitivos no deberían ignorarse ni normalizarse sin reflexión.

Entre el silencio y el diagnóstico existe un espacio de escucha que muchas mujeres no han tenido. Un espacio donde lo que se siente no se juzga ni se minimiza, sino que se comprende como parte de la experiencia emocional.

Hablar de esto también es prevención

Cuando el malestar emocional se repite mes tras mes sin ser atendido, puede convertirse en desgaste emocional crónico. Esto afecta la autoestima, las relaciones personales y la manera en que una mujer se percibe a sí misma.

Hablar de salud mental en relación con el ciclo menstrual es una forma de prevención. Prevención del agotamiento, de la ansiedad sostenida y de la desconexión emocional con el propio cuerpo.

¿Qué podemos empezar a hacer diferente?

No se trata de controlar las emociones ni de rendir mejor durante esos días. Se trata de cambiar la relación con lo que se siente.

  • Escuchar el cuerpo sin juzgarlo.
  • Bajar la autoexigencia cuando el cuerpo pide pausa.
  • Nombrar lo que se siente, aunque incomode.
  • Pedir apoyo sin culpa.
  • Entender que el bienestar emocional no es lineal.

Reflexión final

El malestar emocional durante el ciclo menstrual no es una falla personal. Es una experiencia que habla de cómo vivimos, de cuánto cargamos y de cuánto nos escuchamos.

Tal vez la pregunta no sea cómo eliminar esas emociones, sino qué nos están queriendo decir. Escucharlas con respeto puede ser el primer paso hacia una relación más sana con el cuerpo, la mente y la propia historia emocional.

Deja un comentario